UN
POCO DE HISTORIA PARA EMPEZAR:
En
torno a la torre del homenaje del que fuera el castillo de Sobradillo,
datado en el siglo XII, se asentó una colonia procedente
del reino de León y de Galicia. En el siglo XIV se instaló
en el pueblo una comunidad sefardí. Todavía hoy perduran
apellidos de ascendencia tanto cristiana como judía de tan
lejana época. Según se desprende de una cédula
real de 1379, dada el 30 de agosto de dicho año en Burgos,
los judíos y cristianos tanto de San Felices como de Sobradillo,
estaban exentos por carta-merced de toda clase de pechos, monedas
y salina; privilegio confirmado por Enrique III de Trastámara
a petición de los concejos y hombres buenos de ambos municipios.
CRÓNICA
DE LA RUTA:
Punto
de partida
y de llegada:Sobradillo
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Fecha
de realización: 4
de febrero de 2007.
Distancia
y duración de la ruta: 20
km. y 520 m. Empezamos a las diez y cuarto de la mañana y
terminamos alrededor de las seis y media de la tarde.
Dificultad:
Media. Supone
un desnivel de 424 m. en ascenso y de 472 m. en descenso hasta el
río Águeda.
Cartografía:
526.IV del IGN
Escala 1:25.000
Época:
Cualquiera del
año, aunque es conveniente llevar agua pues hay pocas fuentes
por el camino. Hay una fuente al salir del pueblo.
Los inviernos son cálidos, con una media en torno a 6ºC
el mes más frío (enero) y sus veranos son calurosos,
con medias alrededor de 28ºC los meses de julio y agosto.
Descripción
de la zona: Constituye
esta comarca una unidad de tipo geográfico y administrativo,
con una extensión aproximada de 552 km2. Se delimita por
los ríos Yeltes-Huebra por el Norte, Duero por el Oeste,
Huebra por el Este y Águeda por el Sur y Oeste.
El
territorio tiene dos grandes grupos orográficos diferenciados.
La mitad sur con un paisaje ondulado que va decreciendo según
nos acercamos al Águeda (Bañobárez 743 m. y
Sobradillo 641 m.) y con algunas elevaciones: La Berzosa 826 m.,
Picón Bogajo 794 m. y el Cerro de San Jorge 826 m. Y la mitad
norte mucho más accidentada por el encajamiento del Duero,
que obliga a sus afluentes Huebra y Camaces a profundizar en el
terreno formando cachoneras o saltos. Además del Puerto de
la Molinera está el Moncalvo, la Cabecina y la Peña
de la Vela. Hay que destacar las escarpadas laderas y profundos
cañones, causados por la acción milenaria de los ríos.
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Descripción
del itinerario: Salimos
de Sobradillo a eso de las 10 y cuarto de la mañana dejando
la torre del homenaje a nuestra izquierda; pronto salimos del pueblo
y nos encontramos con el cartel indicador del inicio de la ruta
que va hacia Hinojosa (8 Km.). Seguimos en esa dirección
en busca del primer punto de destino: la peña “Cabalgá”.
Tomamos el primer desvío a la izquierda y a continuación
a la derecha; en la siguiente “y” que nos encontramos
tenemos que tirar a la derecha. Hay bastante niebla por lo que se
nos hace difícil encontrar la citada peña. Cuando
subimos la primera elevación del camino nos encontramos una
curva empinada que gira a la vez que sube hacia la derecha, tenemos
que coger el camino que tira hacia la izquierda, frente a la misma
curva. Seguimos por el paseo de los “menhires” que nos
va a llevar a otra pista donde sobre un montículo situado
a la izquierda se encuentra, por fin, la tan ansiada peña
“Cabalgá”.
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Este
camino tan rápido y fácil lo encontramos después
de andar por la zona sin saber donde podía estar la peña
de referencia y gracias a que nos encontramos con un señor
que amigablemente nos indico el camino de los menhires en cuestión.
Por fin llegamos a las dos menos veinte a la peña. Se sigue
hacia la derecha por la pista a la que hemos accedido y se encuentran
ya los postes con las franjas verde y blanca que nos dirigen hacia
la peña Colmenera. A pocos metros de este primer indicador
nos encontramos con un cartel anunciando la citada peña.
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Un
poco más adelante nos encontramos con otro indicador que
señala la Colmenera hacia la derecha y la peña del
Cuerno hacia la izquierda. Son las dos en punto cuando llegamos
a la necrópolis que se encuentra en la cima de la Colmenera.
La necrópolis es perfecta: se encuentran las tumbas antropomorfas
prerromanas talladas en la roca de granito dando testimonio del
asentimiento de los hombres del Neolítico en estas tierras;
todo parece indicar que los montículos de piedras que hemos
dejado atrás son los restos del asentamiento de estos antiguos
pobladores. Algunas de estas tumbas no están escavadas sino
hechas con lajas de piedra colocadas formando el enterramiento.
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Seguimos
un poco más adelante por un sendero en el que nos encontramos
con varios chozos de piedra, típicos de la zona, todos en
buen estado. Nos detenemos para comer junto a una caseta con dos
espacios y edificada junto a más chozos y apriscos para el
ganado. Desde aquí se ve la otra vertiente del río
Águeda, la zona de Portugal con una ermita blanca dominando
el fondo. Después de comer iniciamos la marcha de nuevo,
siendo las tres de la tarde. Pasamos por una estrecha calleja con
mucha humedad y vegetación en la que destaca el verde vivo
del musgo que tapiza las piedras.
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Nos
encontramos con un nuevo cartel que nos indica Alodrigo a la derecha
y la Caperuza a la izquierda. Nosotros tiramos hacia la Caperuza;
descendemos y cruzamos un pequeño regato. Pasado éste
el camino se eleva y nos lleva al sendero que cogimos en la anterior
marcha al Buraco. Pasamos junto a un chozo que, construido estratégicamente
entre dos grandes piedras de granito, se encuentra a la izquierda
del camino que asciende hasta encontrarse con el sendero que viene
de Sobradillo en dirección al Buraco.
Pasado
este cruce continuamos nuestro descenso hacia el río tirando
hacia abajo y a la derecha. Nada más iniciar la bajada ve
el espectacular cauce del río Águeda y allá
a lo lejos en la otra vertiente del mismo, el camino que sube en
zig-zag hasta Puerto Seguro. Seguimos por la ladera del río
y nos encontramos como si de un tesoro se tratase con el maravilloso
paisaje de los cactus gigantes con sus frutos maduros y rojos como
la sangre.
Una
vez pasados los cactus comienza el ascenso hasta el mirador de la
Águeda adonde se accede por la segunda portera a la derecha
según se sube en dirección a Sobradillo. La vista
desde estos farallones es fantástica y sobrecogedora: las
Arribes con sus cortados sus balcones y el majestuoso vuelo del
buitre convierte este lugar en algo mágico e inolvidable.
Continuamos
ascendiendo y llegamos a la pista que viene por la derecha desde
los Molinillos, lugar al que hubiéramos llegado si hubiéramos
continuando por el sendero que baja desde el mirador anterior. Un
poco más adelante nos encontramos con la pista que viene
del pueblo y que tira en curva hacia el río y el Buraco;
nosotros continuamos de frente dejando este ramal a nuestra izquierda.
Un poco más adelante nos encontramos con un aprisco circular
en perfecto uso. Seguimos de frente hacia el pueblo en un terreno
abierto tiramos por una calleja que bordea la explanada por la derecha.
Son en estos momentos las 17:45 hs.
Sólo
nos queda que seguir el camino para llegar a las seis y media más
o menos a Sobradillo; aprovechamos para reponer fuerzas y algunos
para comprar el exquisito queso de Sobradillo.
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